
Un país no cambia cuando vota con rabia, cambia cuando decide con claridad.
Por: Alba Lucía García
En redes: @albaluciaexplica
Los colombianos no podemos seguir votando desde la rabia, tampoco desde el cansancio y menos desde el impulso de castigar a alguien. El voto no debe ser la reacción contra lo que nos incomoda, sino una decisión consciente sobre el país que queremos construir.
Porque una cosa es querer cambiar y otra muy distinta es saber qué cambio se está escogiendo. Colombia ya probó un cambio, un gobierno que confundió comunicar con incendiar, administrar con pelear, y transformar con debilitar. Recuerde que cambiar no es premiar la mediocridad, justificar la falta de estudio, normalizar el desorden ni celebrar el endeudamiento como si el futuro no tuviera factura. Eso no es el cambio.
El país no puede seguir gobernando contra el empresario, contra la Fuerza Pública, contra las instituciones, contra el que piensa distinto y contra quien genera empleo. Por eso la discusión de fondo no es si Colombia necesitaba cambiar. Claro que necesitaba cambiar! La pregunta es qué entendimos por cambio.
La solución está en madurar políticamente como sociedad. En no dejarnos seducir solo por quien grita más duro, promete más rápido o culpa con más habilidad. En asumir el deber de elegir a quién puede devolverle orden, confianza, seguridad y futuro al país. Porque el cambio verdadero no nace de reaccionar contra algo, viene de elegir con responsabilidad el futuro.




