La reciente radicación de la llamada ‘Ley de Rescate Económico’ por parte del gobierno del presidente Abelardo de la Espriella nos pone frente a una encrucijada definitiva para el futuro del país. Luego del desastre financiero y el derroche sin precedentes que heredamos de la corrupción y desgobierno de la administración Petro, era innegable que Colombia necesitaba una cirugía de urgencia.
Sin embargo, desde el Centro Democrático tenemos una postura indeclinable: el remedio para sanear las finanzas públicas no puede ser asfixiar, una vez más, a la clase media y trabajadora.
Comencemos por reconocer lo que está bien enfocado en el proyecto, porque ser partido de gobierno también exige objetividad. Aplaudimos de pie el valiente recorte al gasto público que lidera el Ministerio de Hacienda. La propuesta de reducir en un 50 % los contratos de prestación de servicios y encoger el tamaño de la burocracia es una victoria de la sensatez. Asimismo, destacamos la reducción de la tarifa del impuesto de renta para las empresas, que bajaría del 35 % al 33 % en 2027 y al 31 % en 2028.
Bajarle la carga al sector productivo es el único camino real para incentivar la creación de empleo formal y atraer esa inversión privada que tanta falta le hace a regiones como el departamento del Tolima.
No obstante, la línea roja es clara y la defenderemos en el Congreso: no podemos acompañar las disposiciones que clavan nuevos impuestos a las personas naturales. Aumentar la carga tributaria eliminando deducciones y golpeando el consumo de los hogares de menores ingresos es un error estratégico.
Como bien lo advirtió de manera contundente nuestra ex candidata presidencial Paloma Valencia, es una mentira monumental decir que los colombianos pagamos pocos impuestos. La verdad cruda es que la ciudadanía ya está al límite de su capacidad, pero el Estado gasta mal, derrocha mucho y se acostumbró a vivir con una chequera que no le pertenece. Colombia no necesita más impuestos; lo que exige a gritos es una reducción drástica y estructural del gasto improductivo.
Nuestra doctrina política, fundamentada y demostrada con éxito durante los gobiernos del expresidente Álvaro Uribe Vélez, es clara: el país requiere un Estado pequeño, austero y eficiente. Un modelo económico donde haya estabilidad jurídica, impuestos bajos y seguridad para reactivar la economía. Como hemos reiterado desde nuestro partido, es preferible tener un peso en el bolsillo de los trabajadores colombianos generando consumo y bienestar, que tener ese mismo peso en las manos del Estado financiando burocracia.
Acompañaremos al presidente De la Espriella en la noble y necesaria tarea de recortar el Estado, fusionar entidades y eliminar el gasto innecesario. Pero seremos el escudo protector de los bolsillos de los colombianos. La Ley de Rescate debe ser para salvar la economía de las familias, no para pasarles la factura de la fiesta populista y de derroche del pasado. El cinturón se lo tiene que apretar el Gobierno, no el ciudadano de a pie.







