Hoy la Iglesia recuerda a San Sabás, Abad. El joven Saba decidió convertirse en monje y su carácter enérgico lo ayudó a dejar su casa para irse a Tierra Santa. En Palestina fundó una comunidad monástica, la «Laura». Fue severo en su disciplina conventual y también luchó con gran determinación contra la herejía monofisita. Murió en el 532.
LECTURA DEL DÍA
Lectura del libro de Isaías
Isaίas 29, 17-24
Esto dice el Señor: “¿Acaso no está el Líbano a punto de convertirse en un vergel y el vergel en un bosque?
Aquel día los sordos oirán las palabras de un libro; los ojos de los ciegos verán sin tinieblas ni oscuridad;
los oprimidos volverán a alegrarse en el Señor y los pobres se gozarán en el Santo de Israel;
porque ya no habrá opresores y los altaneros habrán sido exterminados.
Serán aniquilados los que traman iniquidades, los que con sus palabras echan la culpa a los demás, los que tratan de enredar a los jueces y sin razón alguna hunden al justo”.
Esto dice a la casa de Jacob el Señor que rescató a Abraham: “Ya no se avergonzará Jacob, ya no se demudará su rostro,
porque al ver mis acciones en medio de los suyos, santificará mi nombre, santificará al Santo de Jacob
y temerá al Dios de Israel.
Los extraviados de espíritu entrarán en razón y los inconformes aceptarán la enseñanza”.
EVANGELIO DEL DÍA
Lectura del santo Evangelio según San Mateo
Mateo 9, 27-31
Cuando Jesús salía de Cafarnaúm, lo siguieron dos ciegos, que gritaban: “¡Hijo de David, compadécete de nosotros!” Al entrar Jesús en la casa, se le acercaron los ciegos y Jesús les preguntó: “¿Creen que puedo hacerlo?” Ellos le contestaron: “Sí, Señor”. Entonces les tocó los ojos, diciendo: “Que se haga en ustedes conforme a su fe”. Y se les abrieron los ojos. Jesús les advirtió severamente: “Que nadie lo sepa”. Pero ellos, al salir, divulgaron su fama por toda la región.

