Una vez más, el Deportes Tolima se consuela con ser subcampeón del futbol colombiano y aplaza la ilusión de la hinchada de la cuarta estrella
No fue el acompañamiento esperado en el estadio Murillo Toro de Ibagué, ni tampoco la presentación sobresaliente del Deportes Tolima, que ingresó al terreno de juego con el reto de remontar una desventaja de tres goles, tarea que era bien difícil, aunque la ilusión se mantenía viva.
Lo que se pretendía y a lo que se aferraba la hinchada del conjunto pijao, era que se lograse una hazaña de mucha categoría, pues no se recuerda tan recientemente una final del fútbol colombiano, con tantos goles a favor y de ventaja para uno de los contendientes.
Pero siendo muy justos, honestos y sensatos, el Deportes Tolima nunca fue rival de peso durante los 180 minutos disputados en Barranquilla e Ibagué, para un Junior que sin haber sido el mejor a lo largo del torneo, incluso logrando casi a última hora clasificar en el grupo de los primeros 8, se encontró con una estrella de diciembre muy iluminada, que lo llevó de la mano a su título número 11: José Enamorado.
Y es que el jugador quedó «Enamorado» de la portería del Deportes Tolima. Desde el arranque en el Metropolitano de Barranquilla, el Junior pasó por encima del cuadro vinotinto y oro, anotándole desde el mismo inicio y así también volvió a suceder en el comienzo del partido de Ibagué, cuando el protagonista fue el mismo: José Enamorado. Tres goles le anotó en dos partidos al Deportes Tolima, que pareciera que en la disputa final del torneo se le hubiera olvidado la dinámica, la estrategia y la decisión de buscar un buen resultado de partido.
En el segundo tiempo, Junior se quedó con 10, como le sucedió al Tolima en su visita a Barranquilla, pero desafortunadamente, en ningún momento se aprovechó esa superioridad en el terreno de juego. Y Junior jugó tranquilo, cómodo y con el desespero de un rival que en ningún momento se encontró con el fútbol, ni la inspiración, ni la táctica.
En los últimos cinco años, Deportes Tolima ha llegado a disputar igual número de finales del torneo nacional y solamente una vez se alzó con el título, lo cual se traduce en que el equipo de Ibagúe de a poco se acostumbró a cosechar subtítulos.
Hay que reconocer que el conjunto dirigido por el profesor Lucas González cumplió una buena campaña en el segundo semestre, y que es muy bueno llegar a la disputa de la final del campeonato. Pero a la hora de la verdad hay que revalidar lo que se hizo y se construyó a lo largo del torneo, porque los títulos hay que pelearlos y ganarlos.
Seguramente habría que replantear muchas cosas de cara a la siguiente temporada. Tal vez los directivos tengan que recapacitar con respecto a los parámetros con que se procede a la escogencia y contratación de jugadores. Deportes Tolima es desde hace rato uno de los grandes animadores de la competencia en la Primera División, y por lo mismo y para mantener el status de equipo grande, se merece contar con una plantilla altamente competitiva.
Gracias Tolima por hacernos disfrutar y soñar, aunque como dice esa vieja frase de cajón, siempre «Nos quedan faltando los cinco centavos para el peso»

