La Iglesia recuerda hoy a los Papas San Agatón, San Milciades y San Gregorio X. San Agatón Nacido en Palermo, de origen griego, Papa del 678 al 681, promueve la unidad de la Iglesia. Contrasta al monotelismo según el cual en Cristo hay una única voluntad. El Concilio de Costantinopla reitera que como en Cristo hay dos naturalezas, hay también dos voluntades, divina y humana. San Milciades, Africano de origen, Milciades o Melquiades era el Papa de aquel periodo en el que Constantino venció a Majencio en la batalla de Ponte Milvio. Triunfo que determinó el fin de la persecución imperial a los cristianos. Trabajó para reorganizar la Iglesia y los lugares de culto y murió en el año 314. San Gregorio X, Cuando fue elegido Papa en el cónclave de Viterbo que duró dos años, Tebaldo Visconti no era sacerdote, sino un cruzado en Tierra Santa. Bajo el nombre de Gregorio X trabajó por la unidad con los ortodoxos en el Concilio de Lyon. Murió en 1276 y fue beatificado en 1713 por Clemente XI.
LECTURA DEL DÍA
Lectura de la primera carta del apóstol san Juan
1 Juan 5, 14-21
Queridos hijos: La confianza que tenemos en Dios consiste en que, si le pedimos algo conforme a su voluntad, él nos escucha. Si estamos seguros de que escucha nuestras peticiones, también lo estamos de poseer ya lo que le pedimos.
Si alguno ve que su hermano comete un pecado de los que no llevan a la muerte, que pida por él y le obtendrá la vida. Esto vale para los que cometen pecados que no llevan a la muerte, porque hay un pecado que sí lleva a la muerte (por ése no digo que se pida). Toda mala acción es pecado, pero hay pecados que no llevan a la muerte.
Sabemos que todo el que ha nacido de Dios no peca, sino que el Hijo de Dios lo protege, y no lo toca el demonio. Sabemos que somos de Dios, mientras que el mundo entero yace en poder del demonio. También sabemos que el Hijo de Dios ha venido ya y que nos ha dado inteligencia para conocer al Dios verdadero. Nosotros permanecemos fieles al único verdadero, porque permanecemos en su Hijo Jesucristo. Él es el verdadero Dios y la vida eterna. Hijos míos, no adoren a los ídolos.
EVANGELIO DEL DÍA
Lectura del santo evangelio según san Juan
Juan 3, 22-30
En aquel tiempo, fue Jesús con sus discípulos a Judea y permaneció allí con ellos, bautizando. También Juan estaba bautizando en Enón, cerca de Salim, porque ahí había agua abundante. La gente acudía y se bautizaba, pues Juan no había sido encarcelado todavía.
Surgió entonces una disputa entre algunos de los discípulos de Juan y unos judíos, acerca de la purificación. Los discípulos fueron a decirle a Juan: “Mira, maestro, aquel que estaba contigo en la otra orilla del Jordán y del que tú diste testimonio, está ahora bautizando y todos acuden a él”.
Contestó Juan: “Nadie puede apropiarse nada, si no le ha sido dado del cielo. Ustedes mismos son testigos de que yo dije: ‘Yo no soy el Mesías, sino el que ha sido enviado delante de él’. En una boda, el que tiene a la novia es el novio; en cambio, el amigo del novio, que lo acompaña y lo oye hablar, se alegra mucho de oír su voz. Así también yo me lleno ahora de alegría. Es necesario que él crezca y que yo venga a menos”

