El ingeniero Peláez llevaba más de 20 años al frente del organismo y se retira para disfrutar de su pensión de jubilación.
Formalmente se dio el retiro de Lorenzo Peláez de la dirección del Centro de Investigación Nataima, expresamos en nombre de esta comunidad AGROSAVIA el agradecimiento por más de 32 años de compromiso con la Corporación. «En estos pocos meses que tuvimos la oportunidad de trabajar juntos pude apreciar su conocimiento, compromiso y experiencia, pero sobre todo su buena actitud y su capacidad de hacer feliz a todo el que lo rodea», manifestó en su comunicado Miguel Serrano López, director de AGROSAVIA. «Le deseamos lo mejor en esta nueva etapa que comienza en su vida y que su pensión sea una oportunidad de seguir disfrutando de su familia y proyectos personales» agregó. Al frente de la dirección quedará como encargada Adriana Ballesteros.
El comunicado compartió una editorial escrita por el profesional de comunicaciones del Centro de Investigación Nataima, Jorge Sarasty, quien lo conoció mucho más a lo largo de los años y expresa con más justicia y sensibilidad el legado que dejó para esta comunidad.
Buen viento y buena mar, Dr. Peláez, por Jorge Sarasty
El pasado 30 de diciembre, en medio de la música de fin de año, opacado por el ruido y las luces de la pólvora y en pleno ambiente de celebración, el director del Centro de Investigación Nataima, Lorenzo Peláez Suárez, a través de un correo de pocos renglones, comunicó oficialmente su retiro de AGROSAVIA. Esta noticia se dio luego de 22 años al frente del Centro de Investigación y de aproximadamente 42 años de servicio al sector agropecuario colombiano, primero en el ICA y posteriormente en la Corporación colombiana de investigación agropecuaria, inicialmente como CORPOICA y, durante los últimos siete años, como AGROSAVIA.
Se fue Lorenzo. El director que siempre tenía un espacio para saludar al portero, a la señora de servicios generales, al operario de campo o al jardinero; el que preguntaba con sincero interés: “¿Cómo sigue su hijo?”, “¿Cómo está su esposa?”. El ser humano de la frase amable y la respuesta motivadora, el que planteaba los problemas acompañados siempre de alternativas de solución.

Se fue quien confió en su equipo de trabajo; quien permitía, sin reparos, que un colaborador asistiera a la reunión de padres de familia en el colegio de su hijo, convencido de que, cuando la institución lo necesitara, contaría con su apoyo y compromiso, respaldados por una motivación genuina.
Se fue quien, al interior de la Corporación procuró mantener relaciones laborales basadas en el respeto, sin fijarse en niveles jerárquicos o rangos de poder. El que reconocía sus errores y afirmaba con convicción que los únicos que no se equivocan son quienes no hacen nada.
Se fue el Dr. Peláez, quien desde la dirección del Centro lideró una gestión eficiente, sustentada en relaciones sólidas y colaborativas con diversas entidades, procurando que todas fueran aliadas en los diferentes procesos. Esta estrategia generó resultados positivos, no solo para su institución, sino, en muchas ocasiones, también para las entidades aliadas.


