Querido elector tolimense:

Si un candidato al Senado o a la Cámara le promete arreglar la vía de su vereda, intervenir el hospital municipal, crear un aeropuerto o reforzar la seguridad del barrio, deténgase un segundo. No coma cuento, eso no lo decide el Congreso.
Por si no lo sabía, el Congreso no ejecuta obras. No administra colegios. No firma contratos locales. El Congreso hace leyes, define reglas del juego, aprueba reformas estructurales y ejerce control político sobre el Gobierno Nacional.
Cuando un aspirante habla como si estuviera en campaña para ser alcalde o gobernador, puede sonar cercano, pero también es una muestra del desconocimiento del cargo al que aspira. Además, esta omitiendo lo esencial: explicar qué hará realmente desde Bogotá por el Tolima.
Querido elector aún tiene tiempo de escoger su candidato a partir de preguntas necesarias: ¿Qué leyes va a impulsar para generar empleo juvenil o para mejorar la productividad en el campo? ¿Cuál es su posición frente a una reforma tributaria o frente a la iniciativa de disminuir el salario de los congresistas? ¿A qué comisión quiere llegar y por qué eso beneficia al departamento?
Usted no deposita solo un voto. Deposita confianza. Exija claridad. Exija precisión. Un buen congresista no promete lo que no puede cumplir. Explica su rol, propone con fundamento y rinde cuentas.
El Tolima necesita recuperar la calidad de su bancada en el Congreso. Eso implica una representación seria, técnica y transparente. Esa calidad empieza por dejar de comer cuento y hacer las preguntas que nos tocan como electores
