OPINION

Una fruta con apellido – Opinión . Por Alba Lucía García

El mangostino ya tiene apellido. Ahora necesita visión. Y esa visión empieza por creer, de verdad, que nuestra tierra puede competir en grande.

La denominación de origen del Mangostino de Mariquita es un reconocimiento a la calidad de nuestro suelo, a nuestro clima y al trabajo de nuestra gente. En el mundo actual, los consumidores buscan origen, historia y autenticidad. Pagan más por productos con sello propio. Eso es exactamente lo que el Tolima hoy en sus manos.

Para quien cultiva, esto significa poder vender con mayor respaldo y aspirar a mejores precios. Para quien transforma, significa crear pulpas, mermeladas, postres o productos gourmet con una marca que ya tiene reconocimiento. Para el empresario, es una oportunidad de invertir en empaque, exportación, comercialización digital y turismo alrededor del mangostino.

Este producto no tiene que quedarse solo en las fincas. El reto ahora es llevarlo a restaurantes de alto nivel, a mercados internacionales, a plataformas digitales. Que se convierta en un símbolo empresarial del norte del Tolima. Y ahí el apoyo ciudadano es vital porque tenemos que consumir lo nuestro, hablar bien de lo nuestro, y pensar en grande. Es el momento de trabajar en equipo para que el mangostino sea un caso de éxito regional.

Si el Tolima fuera una empresa, el mangostino sería hoy su mejor marca registrada. Así de claro. La Denominación de Origen del Mangostino de Mariquita es una oportunidad concreta para hacer negocios y crecer como región. Es la prueba de que lo que se produce en nuestra tierra tiene un valor especial que nadie más puede copiar.

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