OPINION

El crecimiento ya no es para todos. Columna De Alba Lucía García

Hoy el crecimiento es selectivo, exigente y hasta excluyente. No le pasa a todos, le pasa a los que toman decisiones claras y a tiempo. Es decir, se acabó la época en la que crecer era casi automático, en la que bastaba con tener recursos, gente y algo de inversión para que la economía avanzara. Ese mundo ya no existe, o al menos así lo advierte el Foro Económico Mundial.
 
Lamentablemente, hoy parecemos atrapados en esa lógica. Colombia quiere ser agroindustrial, turística, energética, digital, todo al tiempo, pero sin la profundidad ni la decisión que exige cada apuesta. El resultado es claro, un alto potencial con pocos resultados.
 
Solo por dar algunos ejemplos, seguimos exportando materias primas mientras otros venden productos terminados. Promovemos emprendimiento sin resolver el acceso a crédito. Mejor dicho, invertimos pero no siempre transformamos.
 
El mundo está diciendo que la economía del futuro premiará a quienes preparen a su gente, modernicen sus empresas, cuiden sus recursos y construyan instituciones confiables. También castigará a quienes sigan administrando pobreza, improvisando proyectos y confundiendo desarrollo con cemento sin estrategia.
 
Lo que viene no es un crecimiento repartido, es un crecimiento concentrado en quienes prioricen, inviertan bien y dejen de hacer lo que no funciona. En palabras sencillas, crecer implica renunciar. Renunciar a seguir financiando sectores que no despegan, renunciar a repartir recursos en todo sin lograr impacto, renunciar a la idea de que todo es prioridad.
 
No podemos seguir confundiendo inversión con gasto, proyectos con resultados y discursos con desarrollo. Llegó el momento de las renuncias, de las decisiones valientes, de aceptar que no todo se puede hacer al mismo tiempo, que cada peso debe tener propósito. No hay presupuesto infinito, no hay tiempo infinito y no hay margen para seguir improvisando.

About The Author