
Vingegaard, ‘por mí y por todos mis compañeros’ en Carì, fue la dedicatoria de la victoria del líder absoluto de la ronda italiana.
Hay citas a las que no se puede faltar. Jonas Vingegaard (Visma | Lease a Bike) honró este martes en Carì, en el Ticino suizo, una de las mejores tradiciones que tiene el ciclismo y el Giro d’Italia: darlo todo para garantizarse una foto de prestigio, brazos en alto, con la Maglia Rosa, para recompensar el trabajo de unos compañeros que se desviven por él. Pero siempre es más fácil dar el máximo cuando las garantías de éxito son tan altas.
Metas más altas, los mismos protagonistas
Que los favoritos tendrían en su mano el triunfo de etapa se vio a las claras cuando la fuga del día jamás superó los dos minutos de margen. Giulio Ciccone (Lidl-Trek), enfrascado en recortar puntos para la Maglia Azzurra en poder también del danés, yJhonatan Narváez (UAE Team Emirates-XRG), que con sus tres triunfos parciales y su combatividad está haciendo posible soñar con una Maglia Ciclamino ante los sprinters, dieron vida a una escapada que concluyó en plena subida final, con Chris Harper(Pinarello Q36.5) como último superviviente.
Dicen siempre que las etapas que vienen después de jornadas de descanso suelen deparar sospresas, y fueron negativas para Markel Beloki (EF Education-EasyPost) y Giulio Pellizzari (Red Bull-BORA-hansgrohe). Mientras el español sufrió ya desde el primer kilómetro de Carì, el italiano se desplomó por completo a mitad de ascensión y acabó dejándose ¡18 minutos! en meta, que le sacan por completo de la pelea por el top-ten.
Davide Piganzoli, el nuevo ‘cohete’ del ciclismo italiano
Por delante, Davide Piganzoli volvió a hacer de ‘lanzacohetes’ para su jefe de filas, que con un solo ataque a 6,5 kilómetros de meta construyó rápidamente la ventaja, superior al minuto, que primero mantuvo con Felix Gall (Decathlon CMA CGM) en solitario y después con un grupo perseguidor en el que el austríaco anticipó brevemente a Jai Hindley (Red Bull-BORA-hansgrohe), resultado sorprendentemente idéntico al de varias cimas de esta Corsa Rosa.
“Mis compañeros y yo estábamos motivados para lograrlo y queríamos aprovechar esta primera oportunidad. Sabíamos que había riesgo y queríamos también intentarlo porque si fallábamos hoy, tendríamos más opciones”, señala un Vingegaard ante el cual se abre la opción de igualar los seis parciales obtenidos por su némesis, Tadej Pogacar, en 2024, algo solo posible si vuelve a vencer viernes y sábado en Alleghe (Piani di Pezzè) y Piancavallo. ¿Se atreverá también?





