Cortolima determinó que la extracción ilícita de oro en los ríos Saldaña y Atá, así como en la quebrada Pole, han afectado una extensión equivalente a cerca de 325 canchas de fútbol profesional.

Tras un estudio técnico que incluyó análisis de coberturas, verificación en campo y sobrevuelos en los ríos Saldaña y Atá, la Corporación Autónoma Regional del Tolima, Cortolima, concluyó, en un informe sobre afectaciones ambientales, que la extracción ilícita de oro en el municipio de Ataco ha provocado la remoción de 232 hectáreas de cobertura vegetal.
De acuerdo con el estudio, realizado por funcionarios de las subdirecciones de Planificación Ambiental y Recursos Naturales de Cortolima, las principales coberturas afectadas corresponden a bosque ripario, bosque ripario mixto, bosque secundario, pastos arbolados y áreas forestales protectoras, ecosistemas esenciales para la regulación de cauces, la estabilidad del suelo y la conectividad biológica.
El cálculo de las áreas aproximadas intervenidas por minería ilegal se realizó mediante un análisis multitemporal mediante el uso de imágenes de satélite de resolución temporal diaria, permitiendo a la corporación efectuar un análisis detallado y georreferenciado de las zonas afectadas.
El informe advierte que el ingreso y operación de maquinaria pesada en los ríos Atá y Saldaña han generado modificaciones en los cauces, incremento de la turbidez y remoción del lecho, alterando la dinámica natural de los ríos y causando afectaciones directas sobre los ecosistemas acuáticos.
Además, el uso de motobombas y maquinaria sumergible dentro del cauce representa un riesgo de contaminación por posibles derrames de combustibles, aceites y lubricantes, sustancias que contienen hidrocarburos y compuestos tóxicos que, aunque difíciles de cuantificar en su totalidad, pueden generar efectos adversos sobre la calidad del agua, la biota acuática y los usos del recurso hídrico aguas abajo.
Adicionalmente, la sobreexplotación, la construcción de obras sin permiso ambiental en llanuras de inundación y la tala en zonas de protección incrementan la amenaza de inundaciones y avenidas torrenciales. Estas acciones, señala el informe, alteran el comportamiento natural de los ríos y elevan el nivel de riesgo para las comunidades asentadas en áreas ribereñas del municipio.

Biodiversidad en riesgo
La minería ilegal que se desarrolla en los ríos Atá y Saldaña mantiene en riesgo directo la biodiversidad acuática de la cuenca. De acuerdo con el Estudio de Evaluación Regional del Agua (ERA), un instrumento de planificación del recurso hídrico elaborado por Cortolima, en estos sistemas hídricos se han identificado aproximadamente 60 especies de ictiofauna, 112 de macroinvertebrados y 58 de perifiton. Entre ellas, al menos 12 especies de peces son endémicas, es decir, exclusivas de este territorio y sin presencia en otras regiones.
El informe técnico advierte que la remoción de sustratos rocosos, arenosos y lodosos derivada de la extracción aurífera está alterando de manera directa el hábitat y las condiciones físico-químicas del agua necesarias para el ciclo de vida de estas especies. La pérdida de estos microhábitats compromete procesos esenciales como la alimentación, reproducción y refugio de la fauna acuática.
Asimismo, las intervenciones en el cauce pueden generar barreras que afecten la movilidad de especies migratorias, alterando procesos ecológicos fundamentales en la cuenca. De mantenerse estas actividades, la presión sobre las poblaciones podría traducirse en disminución de individuos, fragmentación de hábitats y deterioro progresivo del equilibrio ecológico del sistema fluvial.
Calidad del agua bajo vigilancia
En relación con la calidad del recurso hídrico, los análisis realizados en 2026 por la Gobernación del Tolima en los principales sistemas de abastecimiento del municipio no evidenciaron presencia significativa de mercurio en el agua destinada al consumo humano. De acuerdo con las verificaciones en campo, la explotación aurífera identificada se desarrolla sobre depósitos aluviales y emplea métodos físicos de clasificación y lavado, sin uso de mercurio ni procesos de amalgamación.
No obstante, Cortolima y la Secretaría de Salud del Tolima mantienen monitoreo permanente ante la eventual presencia de sustancias contaminantes que puedan comprometer las fuentes abastecedoras y los acueductos municipales.
La directora general de Cortolima, Olga Lucía Alfonso, indicó que el informe será remitido al Consejo Nacional de Lucha Contra la Deforestación y otros Crímenes Ambientales (Conaldef), instancia liderada por el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible, a través de la cual se articulan acciones entre la Fuerza Pública, autoridades nacionales y entidades territoriales para enfrentar la minería ilegal en el sur del Tolima.

