
El Servicio Geológico Colombiano, con respecto a la actividad del Volcán Puracé, informó que se mantiene el predominio de las señales sísmicas asociadas con la dinámica de fluidos en los conductos volcánicos (circulación de gases y líquidos provenientes del magma y su interacción con el sistema hidrotermal).
Dentro de esta sismicidad, continúan prevaleciendo las señales de tipo tremor (TR), las cuales presentan una disminución en su energía y permanecen localizadas bajo el cráter del volcán Puracé, a profundidades menores de 2 km. Por su parte, la sismicidad asociada con procesos de fracturamiento de roca (VT), localizada aproximadamente a 1 km por debajo del cráter, se mantuvo en niveles bajos, tanto en número de eventos como en magnitud.
Asimismo, persiste el proceso de deformación lenta en el sector comprendido entre los volcanes Puracé, Piocollo y Curiquinga.
Se registraron tres emisiones de ceniza, de las cuales solo una pudo ser confirmada visualmente mediante las cámaras web de vigilancia, alcanzando una altura máxima de 1100 m sobre la cima del volcán Puracé (Figura 1). En relación con estas emisiones, se recibieron numerosos reportes de caída de ceniza y de olores fuertes a gases volcánicos por parte de los habitantes y vigías comunitarios de las veredas Paletará, La Josefina, El Depósito, Jigual, Loma Linda, Cristales, Alto de Anambío, El Crucero, Campamento, La Palma, Tabio, Chapío Alto, Hispala, Hato Viejo, 20 de julio, Pululó, todas pertenecientes al municipio de Puracé.
Aunque se ha registrado una disminución en el número de sismos y emisiones de ceniza a la atmósfera, el monitoreo de los gases muestra que los valores registrados de dióxido de azufre (SO2) permanecen por encima del promedio conocido para este volcán, y que persiste el ascenso en la concentración de dióxido de carbono (CO2) medido en el suelo.
Las mediciones de emisión de dióxido de azufre (SO2) a la atmósfera presentan un valor de 3230 t/día (toneladas por día), cuyo flujo se dispersa hacia el noroccidente del volcán. No se han registrado reportes de anomalías térmicas asociadas al fondo del cráter, de acuerdo con la información publicada en la plataforma satelital MIROVA.
Los valores que se vienen registrando instrumentalmente en el volcán durante los últimos días son los máximos alcanzados, superando ampliamente los calculados en las líneas base de comportamiento y, por lo tanto, representan una alteración importante en su dinámica, por lo que el volcán continúa en estado de alerta Naranja.





