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En un instante disfrute «La Palabra del Día» domingo. Léala aquí

El santoral recuerda hoy a San Jerónimo Emiliani, Fundador de los Somascos, Patrón de los huérfanos y de la juventud abandonada. Nació en Venecia en 1486 donde comenzó la carrera militar. Cayó prisionero, hizo un voto a María y fue liberado. Entonces su vida cambió radicalmente y se ocupó especialmente de los huérfanos. Fundó en Somasca la Compañía de los Servidores de los Pobres, los Clérigos Regulares llamados Somascos.  

Lectura del Día

Primera lectura

Isaías 58, 7-10

Esto dice el Señor: «Comparte tu pan con el hambriento, abre tu casa al pobre sin techo,
viste al desnudo y no des la espalda a tu propio hermano.

Entonces surgirá tu luz como la aurora y cicatrizarán de prisa tus heridas;
te abrirá camino la justicia y la gloria del Señor cerrará tu marcha.

Entonces clamarás al Señor y él te responderá; lo llamarás y él te dirá: ‘Aquí estoy’.

Cuando renuncies a oprimir a los demás y destierres de ti el gesto amenazador y la palabra ofensiva;
cuando compartas tu pan con el hambriento y sacies la necesidad del humillado, brillará tu luz en las tinieblas y tu oscuridad será como el mediodía».
 

Segunda lectura

1 Corintios 2, 1-5

Hermanos: Cuando llegué a la ciudad de ustedes para anunciarles el Evangelio, no busqué hacerlo mediante la elocuencia del lenguaje o la sabiduría humana, sino que resolví no hablarles sino de Jesucristo, más aún, de Jesucristo crucificado.

Me presenté ante ustedes débil y temblando de miedo. Cuando les hablé y les prediqué el Evangelio, no quise convencerlos con palabras de hombre sabio; al contrario, los convencí por medio del Espíritu y del poder de Dios, a fin de que la fe de ustedes dependiera del poder de Dios y no de la sabiduría de los hombres.
 

Evangelio del Día

Mateo 5, 13-16

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «Ustedes son la sal de la tierra. Si la sal se vuelve insípida, ¿con qué se le devolverá el sabor? Ya no sirve para nada y se tira a la calle para que la pise la gente.

Ustedes son la luz del mundo. No se puede ocultar una ciudad construida en lo alto de un monte; y cuando se enciende una vela, no se esconde debajo de una olla, sino que se pone sobre un candelero, para que alumbre a todos los de la casa.

Que de igual manera brille la luz de ustedes ante los hombres, para que viendo las buenas obras que ustedes hacen, den gloria a su Padre, que está en los cielos».

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